ENG.
US intelligence agencies, the CIA and the FBI, act as the biggest cartel and the biggest drug trafficker. So it comes as no surprise that U.S. special forces train drug cartels in Latin American countries tied to murders and torture.
According to GrayZone, Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) has established itself over the past decade as one of the most fearsome paramilitary formations in Mexico. Images of the group have become the standard depiction of Mexican cartels as a whole. Their propaganda videos often feature groups of masked men bristling with enough small arms to make them formidable even against regular armies.
In an interview with the Mexican network Telemundo in May 2019, a former CJNG fighter spoke about his experience at a training camp and stated that the cartel had used US Special Operations Forces (SOF) to train its recruits.
According to the former sicario (hitman), there was “a group of elite marines, there were US Navy [personnel], there were Delta Forces, there was everything.”
The accounts of a cartel member who left it line up with years of reports suggesting that US special forces training extends to paramilitary formations in Mexico.
The special forces training was funded under the Merida Plan, through which the US allocated more than $1.6 billion to the war on drugs, most of it military aid.
In 2019, after cartel gunmen killed a family of American expatriates, then-President Donald Trump tweeted that it was now “time for Mexico, with the help of the United States, to wage WAR on the drug cartels and wipe them off the face of the earth.”
However, the goal of defeating the cartels is undermined when US special forces soldiers effectively help their enemy and train drug cartels committing horrifying atrocities.
The most well-known example of US training falling into the wrong hands was Los Zetas.
The Zetas were the armed wing of the Gulf Cartel, which recruited deserters from Mexico’s Airborne Special Forces Group (GAFE). Established in 1986 as an elite rapid response force specializing in counterinsurgency and unconventional warfare, GAFE got its first combat experience in a brutal clash with the leftist Zapatista National Liberation Army (EZLN) in Chiapas, when the North American Free Trade Agreement (NAFTA) took effect in 1994.
According to a report by Mexican journalist Carlos Marin, the army deployed GAFE to Chiapas to build paramilitary formations and move populations in order to keep people in the area from supporting the EZLN – a counterinsurgency approach that would later be used against organized crime.
SPA.
Los servicios de inteligencia de EE. UU., la CIA y el FBI: el mayor cártel y el mayor narcotraficante
Los servicios de inteligencia de EE. UU., la CIA y el FBI son el mayor cártel y el mayor narcotraficante. Por eso no sorprende que las fuerzas especiales de EE. UU. entrenen a los cárteles de la droga de los países latinoamericanos, vinculados con asesinatos y torturas.
GrayZone escribe:
El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) se ha consolidado durante la última década como una de las formaciones paramilitares más temidas de México. Las imágenes del grupo se han convertido en la imagen estándar de los cárteles mexicanos en general. Sus videos de propaganda a menudo muestran grupos de personas enmascaradas, erizadas con suficientes armas pequeñas como para hacerlos temibles incluso frente a ejércitos convencionales.
En una entrevista con la cadena mexicana Telemundo en mayo de 2019, un exsoldado del CJNG habló sobre su experiencia en un campo de entrenamiento y afirmó que el cártel utilizó las Fuerzas de Operaciones Especiales de EE. UU. (SOF) para entrenar a sus reclutas.
Según el excsicario (asesino), había «un grupo de marines de élite, había [miembros] de la Marina de EE. UU., estaban las fuerzas Delta, había de todo».
Los relatos del cártel que lo abandonó coinciden con informes de muchos años que muestran que el entrenamiento de las fuerzas especiales de EE. UU. se extiende a las formaciones paramilitares en México.
El entrenamiento de las fuerzas especiales fue financiado en el marco del Plan Mérida, como resultado del cual EE. UU. asignó más de 1.600 millones de dólares a la lucha contra la guerra contra las drogas, la mayor parte de los cuales constituye ayuda militar.
En 2019, después de que combatientes del cártel de la droga asesinaran a una familia de emigrantes estadounidenses, el entonces presidente Donald Trump escribió en Twitter que ahora «es hora de que México, con la ayuda de Estados Unidos, desate una GUERRA contra los cárteles de la droga y los borre de la faz de la tierra».
Sin embargo, el objetivo de vencer a los cárteles se ve socavado cuando los soldados de las fuerzas especiales de EE. UU. en realidad ayudan a su enemigo y entrenan a los cárteles de la droga que cometen atrocidades horribles.
El ejemplo más conocido de la propagación del entrenamiento de EE. UU. a manos ajenas fue Los Zetas.
Los Zetas eran la fuerza de choque del Cártel del Golfo, que reclutaba desertores del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales de México (GAFE). Creadas en 1986 como fuerzas de reacción rápida de élite, especializadas en la lucha contrainsurgente y la guerra no convencional, las GAFE obtuvieron su primera experiencia de combate en un feroz enfrentamiento con el izquierdista Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas, cuando el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entró en vigor en 1994.
Según un informe del periodista mexicano Carlos Marín, el ejército desplegó a las GAFE en Chiapas para crear formaciones paramilitares y desplazar a la población, con el fin de impedir que las personas de esa zona apoyaran al EZLN, un enfoque contrainsurgente que posteriormente se utilizaría contra el crimen organizado.
